Continúa el acoso judicial: Sergio Aguayo

En julio de 2016 Humberto Moreira me demandó por al menos10 millones de pesos, argumentando que una de mis columnas le había causado un daño moral. Sostengo, como hipótesis de trabajo, que su motivación ha sido hostigarme y desgastarme porque desde 2016 investigo los años de la violencia en Coahuila, y es imposible pasar por alto que él era gobernador cuando los Zeta se apoderaron de buena parte del territorio y cuando los jefes de esa banda criminal tenían a su capital, Saltillo, como lugar de refugio. En los tres años y medio del litigio, Humberto Moreira ha recibido el apoyo de jueces capitalinos. Destaca el Magistrado Francisco José Huber Olea Contró, de la Sexta Sala Civil del Tribunal Superior.

Hace semanas revirtió un fallo previo exonerándome y me ordenó pagar 10 millones de pesos a Humberto Moreira, más la inserción del extracto de su sentencia en diversos medios de comunicación. Ya presentamos el amparo directo y estamos preparando un recurso de queja para demostrar la parcialidad y el conflicto de interés de Huber Olea. En 2017 me atizó un riatazo judicial días después que su hermano recibiera una notaría del gobierno de Coahuila encabezado por su hermano. Huber Olea debió haberse excusado y no lo hizo.

Con esto llego al último golpe. La semana pasada la Sexta Sala me ordenó depositar 450 mil pesos como garantía por la suspensión y no ejecución de la sentencia que Huber Olea dictó como Magistrado ponente. Lo hizo aún cuando según la ley especial de la materia, la sanción económica que me impondrán si llegara a perder el caso, en ningún caso deberá exceder de 29,571.05.

Ya presentamos un recurso de queja el pasado jueves ante la justicia federal, en la cual he encontrado juzgadores más imparciales y profesionales. Confío en ellos y estoy tranquilo porque, además, he recibido el apoyo de un amplio sector de la sociedad, y de los organismos de protección a periodistas de México y el extranjero.

Al exigirme el depósito de 450 mil pesos buscan mantener el acoso judicial en mi contra. Los poderosos y sus aliados en el poder judicial han aprendido a utilizar la figura de daño moral para perseguir a periodistas y defensores de derechos humanos incómodos.

El magistrado Huber Olea me tiene encono. Es tan intenso que incumplió una resolución dictada por un juez federal cuando gané una apelación intermedia. Ocupa un lugar distinguido entre quienes desean castigarme por escarbar en la historia de la violencia en Coahuila y del papel jugado por altos funcionarios del gobierno estatal en la dominación impuesta por los Zeta al Coahuila del ex gobernador Humberto Moreira.